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Teruel - Información de tu ciudad PUBLICACIONES DEL PORTAL YO TUVE UN CONJUNTO, por Miguel Á. Forner,"Canijo"

"YO TUVE UN CONJUNTO", por Miguel Ángel Forner, "Canijo" .CAPÍTULO LXXXI.

LXXXI. ANTONO SORIANO SORIANO "PALA"

1965-Peña Arrabalera EL VITI
1965-Peña Arrabalera EL VITI
1967-Antonio con tronbón
1967-Charanga Vaquillera
1968-Cantando
1968-Gorrión, Juanico,Florián Mengod, Pala, Ceferino
2000-Antonio y el Rott
A.E. Rott
          Antonio SORIANO SORIANO
          “PALA”
          Nacido en Teruel el 14 de octubre de 1942
           Bombardino, onoven, trombón de varas y de pistones, trompeta.
                    -LOS INCOGNITOS
 
“Mi padre se llamaba Leoncio Soriano, tenía la carpintería en la calle Mayor del Arrabal, pero si alguien venía preguntando por Leoncio no sabían darle razón, pero si preguntaba por el “PALA” entonces todo el mundo lo conocía. El mote se lo pusieron de pequeño porque era muy parecido a un banderillero que había entonces que le apodaban “PALA” los dos eran pequeños y recios, rechonchos. Mi padre, eso de ser gordico lo llevaba mejor que el banderillero, luego el mote lo hemos seguido llevando mi hermano Salvador y yo pero me parece que con nuestros hijos ya se va perdiendo. Fíjate si seria conocido el mote que estando en Barcelona en el zoo, de viaje de novios, me oí gritar –Paaaaaaala—y era el tío Benjamín Rezusta “EL MEMORIAS” que me vio y se acordaba del apodo, aunque de ese Rezusta te podías esperar que se acordara de todo lo que pasara por delante de el, es el hombre con la memoria mas sorprendente que se ha visto. Un día, en la carnicería pagó con un billete de mil pesetas, la carnicera se despistó atendiendo a otros clientes y el se quedó, esperando las vueltas, rezagado sin rechistar, chupando la pipa que siempre llevaba en la boca, él era muy humilde muy educado, total que lo tuvo allí un ratico, hasta que  fue a darle las vueltas y se las dio de cien pesetas y el tío Rezusta le dijo –No hija que te equivocas, te he dado un billete de mil con la numeración tal, tal  y tal y lo tienes en la caja—oye, y lo comprobaron y era exacto. Un prodigio de memoria, se acordaba de todo, de matriculas, números de carné, de fechas, de nombres, de todo y durante toda su vida. Si se aprendía algo ya no se le olvidaba nunca, un fenómeno”.
 
“En mi casa había ambiente musical porque mi padre tocaba algo la bandurria y el  laúd y se juntaba con otros amigos para hacer rondallas y pasar el rato cantando. Yo empecé como empezaron casi todos los muchachos de Teruel de aquellos tiempos, cuando salíamos del colegio nos acercábamos al local de ensayo de la Banda, que estaba en la calle 22 de Febrero tocando a la iglesia San Martín, y pidiendo que nos enseñaran. Empecé con el maestro Reñé que fue el que, se puede decir, que nos destetó y con dos tres músicos mayores que cogían por corros a los crios y les iban dando la lección de solfeo y de instrumento, cogí primero un onoven que es como un  bombardino pequeño pero aquello no tenía presencia ni empaque, era muy poca cosa, así que me pasé al grande, un instrumento de marca Rott, Augusto Enrique Rott  hijo, hecho en Praga creo, aunque he tocado todos los instrumentos de viento, la trompeta y el trombón también. Luego vino de director el maestro Salvador Álvarez y con él ya  fuimos cogiendo unas hechuras y pasamos a ser uno más de la Banda, ensayábamos con todos y nos quedábamos deseando que hubiera alguna actuación, como San Antón o los pasacalles antes de ir a los toros, las dianas, procesiones, bailes  en la glorieta,  bueno cosas que antes se hacían muchas y que ahora ya no se hacen, los crios, que teníamos doce o trece años, pues como si nos estuvieran dando caramelos y ya pues a crecer y a esperar que cumpliéramos dieciocho años para que nos dejaran entrar al Mercantil a bailar con chavalas. Con esa edad empezamos a salir a los pueblos, con la Banda y con las orquestinas que se montaban en la capital. Salí con todos los músicos de Teruel, siempre de forma independiente, excepto con LOS INCOGNITOS que estuve un par de años de plantilla”.
 
“Con Sancho, que éramos vecinos y le llevo un par de años, he tocado montones de veces. En una ocasión cogimos un contrato en Celadas, Sancho trabajaba en el taller de Feliciano en la Avenida de Sagunto y llevaba frito a   Feliciano con los  horarios y los días de   fiesta, siempre  se las estaba  inventando para sacarle algún día y marcharse a tocar pues, además de que le gustaba mucho, los dinericos que se sacaban eran muy lamineros. En esta ocasión se inventó que no podía ir a trabajar porque le tenían que sacar dos muelas, el Feliciano se puso hecho una fiera pero tragó, total que cogimos una Lambretta pequeñaja que tenía yo en casa atamos las maleticas y los estuches de los instrumentos y nos fuimos a Celadas. Nada mas llegar dimos un pasacalle por todo el pueblo y nos llevaron al bar a  almorzar. Total que allí estábamos comiéndonos un par de huevos fritos y una magras y aparece Feliciano, que tenía que subir al pueblo con algún asunto, lo ve al Sancho comiendo magras y no quieras saber como lo puso, le dijo de todo, le dijo que lo echaba del taller, aunque la cosa no pasó a mayores porque Sancho era muy buen mecánico y no lo despidió pero el asunto fue de los fuertes de verdad”.
 
“En el sorteo para la mili me tocó a Ceuta al 54 de Infantería junto con Román el del bar  y Nonito Vicente el del banco que cayo en automovilismo. Vinieron al cuartel, para reclutar novatos, un equipo de captación de los legionarios, con unos uniformes preciosos que parecían del teatro de Manolita Chen, y nosotros que parecíamos pordioseros pues alucinábamos, nos contaron todo aquello del honor y el compañerismo y todo eso, pero lo que vi que lo que valía la pena era que les pagaban diez pesetas diarias y si no comías del rancho te daban otras diez pesetas de dieta que en el año 60 aquello era un fortunón así que me enganché al tercio, al 2º al Duque de Alba, en la legión me pasó de todo aunque, a decir verdad, no me tocaron, me caían todos los días pero no me tocaron. Aquello era duro y bravo con muchísima disciplina pero noble y justo. Me metí en la banda de música del tercio y seguí con lo que me gustaba y aprendiendo. Luego volví a Teruel y me reincorporé a la Banda donde he sido verdaderamente feliz.


 
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