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Teruel - Información de tu ciudad SEMANA SANTA RUTA DEL TAMBOR Y DEL BOMBO

SEMANA SANTA EN LA RUTA DEL TAMBOR Y DEL BOMBO (TERUEL)

HISTORIA DE LA TRADICIÓN EN LA RUTA DEL TAMBOR Y DEL BOMBO

Ruta del Tambor y del Bombo
Los sonidos de los pueblos que integran la Ruta del Tambor y el Bombo son la voz de una comarca llena de valores y riquezas que unidas y coordinadas pueden alcanzar resonancias insospechadas lejos de nuestras tierras. Esta es la idea original que dio pie a la fundación de esta asociación, y Mariano Laborda su precursor.

Los tambores de Calanda comenzaron a conocerse gracias a la labor de su gran cineasta y escritor Luis Buñuel, y la Semana Santa de Híjar había sido nombrada de Interés turístico. Sin embargo, los tambores y bombos era un fenómeno sociocultural de carácter simbólico en varios municipios de este territorio.

El 5 de Septiembre de 1.970 se reúne en Alcañiz la primera junta coordinadora con la participación de Andorra, Híjar, Calanda y la ciudad anfitriona, bajo la presencia del Delegado Provincial de Información y Turismo. En esa reunión se establecería el deseo común de “aunar cuantos esfuerzos vienen realizando las cuatro localidades mencionadas para divulgar y dar realce a sus tradicionales manifestaciones religiosas de la Pasión y organizar la ruta de los tambores, confeccionando un horario que permita a los visitantes compatibilizar los actos de mayor solemnidad de estas poblaciones, acordándose hacer extensivos estos proyectos a las localidades vecinas que también cuentan con destacadas manifestaciones de esta clase “. El 14 de Septiembre de 1970 la autoridad competente de Teruel aprobaba los estatutos de la entonces denominada “SEMANA SANTA EN EL BAJO ARAGON, RUTA DE TAMBOR Y BOMBO“.

La primera tarea consistió en la edición de un tríptico divulgativo y de un cartel que se distribuyeron en la cuaresma de 1971. En 1973 se confeccionan los grandes murales de cerámica artística con una estampa representativa de cada pueblo que todavía pueden verse en algunos municipios.

Desde su constitución se admitía la posibilidad de que otras localidades de la zona se integrasen en la Ruta, y así se fueron integrando sucesivamente Samper de Calanda, La Puebla de Híjar, Urrea de Gaén, Alcorisa y Albalate del Arzobispo sumando nueve pueblos que componen la actual “RUTA DEL TAMBOR Y BOMBO DEL BAJO ARAGON“, denominación acordada según los nuevos estatutos aprobados en Urrea el día 4 de octubre de 1986. Además la Junta Directiva. compuesta por dos representantes ligados a la Semana Santa de cada localidad, se crea una Junta Económica de la que forman parte los alcaldes de los nueve ayuntamientos.

La Ruta ha desarrollado un buen número de acciones para la difusión de la singular tradición cultural de Semana Santa bajo-aragonesa en tomo al tambor y bombo. Ya en 1976 en la sala de exposiciones del Palacio Provincial de Zaragoza se presenta una primera “Muestra de Fotografía, Semana Santa del Bajo Aragón. Ruta Tambor y Bombo”, y se inician las Jornadas de Convivencia en las que anualmente, de forma rotativa en cada pueblo participan cuadrillas representativas de cada uno de ellos, dando comienzo cada Semana Santa con el Pregón de al una personalidad. Presentaciones en distintas ciudades España. Y como colofón, la invitación a los dos gran acontecimientos de 1992: Exposición Universal de Sevilla y Juegos Olímpicos de Barcelona, en indudable reconocimiento hacia esta manifestación cultural de nuestros pueblos y gentes. Manifestación que ha contado recientemente con el apoyo de S.A.R. El Príncipe de Asturias, en audiencia en el Palacio de la Zarzuela el 7 de Febrero 1997, al objeto de recibir el “Tambor Noble” que cada año otorga la Ruta.

Los sonidos de la Ruta del Tambor y Bombo son la voz de una comarca llena de valores y riquezas, las señas identidad de un territorio. Su Semana Santa estremece y cautiva a cuantos la sienten como algo propio y cuantos visitantes la contemplan. Sus gentes se afanan en la organización de los actos, dándoles una dimensión comunitaria de cooperación entre los pueblos, y en el desarrollo y promoción de esta multitudinaria celebración popular. Meterse dentro de esta celebración, coger un tambor sumarse a cualquier cuadrilla, es la mejor forma de entenderlo. También queda el placer de contemplar desde fuera un rito único y unos sonidos tan penetrantes como inolvidables.

Los tambores y bombos de la Tierra Baja turolense imprimen un acervo cultural no sólo a la comarca, sino al resto de la región, pues la Comunidad Autónoma de Aragón tiene en la Semana Santa bajo-aragonesa un referente de su mejor oferta cultural y turística, por el que esta zona es conocida y del que todos los aragoneses deben estar orgullo

ALBALATE DEL ARZOBISPO

Albalate del Arzobispo
Albalate del Arzobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Araobispo
Albalate del Arzobispo Situado en la Tierra Baja turolense, en una ladera junto al río Martín se encuentra Albalate del Arzobispo, cuya carretera comarcal a su paso por Urrea de Gaén enlaza con la Nacional Zaragoza-Castellón en el término de Híjar Albalate conserva las huellas de su pasado histórico. De este modo, podemos contemplar las pinturas rupestres de sus alrededores, pasear por un barrio “Fermino” de origen romano, o por el Almudí, la Alhóndiga o la Almenara, de claros tintes islámicos.

Tras la Reconquista pasó a formar parte del Señorío de Belchite, y en 1149 Ramón Berenguer cede el señorío a Bernardo II, Arzobispo de Albalate. De ahí su nombre.

En Semana Santa, tambores y bombos se visten de negro satinado ornados, al igual que sus vecinos de Urrea, con pañuelos blancos al cuello. Los orígenes de la tradición en Albalate hay que buscarlos en la influencia que tuvieron en el Bajo Aragón la Orden Tercera de San Francisco, que promovió el Vía Crucis que promovió el vía Crucis en los Calvarios de las poblaciones de la comarca.

Las primeras referencias obtenidas a cerca de los primeros tambores que sonaron en Albalate datan de 1.929, costumbre que caló profundamente en el sentimiento de las gentes que la mantuvieron incluso en los momentos más difíciles. Albalate abre su Semana Santa el Domingo de Ramos con la bendición de las palmas y la procesión de “La Entrada de Jesús en Jerusalem”, en la que el paso representativo es acompañado por su cofradía de tambores y bombos, y por la banda de alabarderos.

A parte de este “aperitivo”, el Jueves Santo tiene lugar el “plato fuerte” común en la Ruta del Tambor: la “Rompida de la Hora”. En Albalate, la costumbre consiste en irrumpir con su estruendo al unísono cuando llegan las 12 e la noche, para luego ir cambiando de marcha sucesivamente pero siempre unidos. Tras este acto, las estrechas y empinadas calles de esta localidad se impregnan de sonido y de negro. En la mañana del Viernes Santo tiene lugar uno de los Vía Crucis más bonitos del Bajo Aragón, en el que tambores y bombos acompañan al “Nazareno” por sus calles empedradas camino del Calvario. Pero quizá lo que más llame la atención al visitante en estos días sea la procesión del Santo Entierro, celebrada el Viernes Santo al anochecer, en la que participan todos los santos y cofradías precedidos por los tambores y bombos que abren la marcha.

ALCAÑIZ

Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
Alcañiz
"El símbolo de nuestra celebración en Alcañiz tiene forma de tambor; entre festivo, guerrero y luctuoso, representa en su sonido el caos o la confusión del mundo cuando muere El Salvador. El tambor, más que un instrumento de liturgia, entre nosotros se convierte en un instrumento de pasión.” Estas palabras ilustran el pregón que Joaquín Escuder escribió para la colección Pregón (10).

Darío Vida, en esta misma colección Pregón (4), nos dice: “ Los tambores nacieron el 17 de abril de 1678, Viernes Santo, en plena gloria del Barroco, en la ciudad de Alcañiz, por iniciativa de un cuaresmero de la Colegiata de Santa María la Mayor llamado Fray Mateo Pestel, cuyo propósito era rememorar el temblor de la tierra que sucedió en la agonía de Jesús, según el relato de San Mateo”.

La procesión del Pregón inició esta tradición que perdura a lo largo de los siglos: tambores, carracas y matracas acompañaron a los primeros penitentes.

La Semana Santa es un rasgo de identidad que los alcañizanos sentimos como algo propio, justificación ésta, que sirvió en 1968 para realizar el Monumento al Tambor, en la entrada de Alcañiz al lado de la Estanca se erige esta escultura permanente de hierro pintado del escultor turolense José Golzalvo, representa a un cofrade tocando solemnemente con los palillos el tambor.

La Junta Suprema, formada por todas las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa alcañizana, tienen como uno de sus fines primordiales la defensa y la promoción de una de nuestras tradiciones más arraigadas y admiradas.

Las Cofradías que componen la Semana Santa de Alcañiz son:

¦Cofradía de la Santísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
¦Cofradía de las Esclavas de la Soledad
¦Hermandad del Silencio de Nuestro Padre Jesús Crucificado y de Nuestra Señora de la Virgen de las Lágrimas
¦Hermandad de Jesús Nazareno
¦Cofradía Nuestra Virgen del Carmen
Actos de la Semana Santa alcañizana:

Actos culturales y tradicionales:

¦Paso de las peanas de la Iglesia Mayor desde la “Casa de los Santos”
¦Jornadas culturales organizadas por la Junta Suprema
¦Ensayo general conjunto de las distintas bandas de las Cofradías y Hermandades
¦Pregón de la Semana Santa alcañizana

Actos litúrgicos:

¦Septenario de la Virgen de la Soledad
¦Bendición del Ramo ( Domingo de Ramos)
¦Misa Celebración de la Cena del Señor ( Jueves Santo)
¦Oración por los difuntos en el cementerio ( Viernes Santo)
¦Celebración de la Pasión del Señor ( Viernes Santo)
¦Vigilia Pascual ( Sábado Santo)
¦Misa de Pascua de Resurrección

Programa de Procesiones:

¦Procesión de la Burreta ( Domingo de Ramos)
¦Procesión del Vía Crucis ( Martes Santo)
¦Procesión del Nazareno ( Miércoles Santo)
¦Procesión del Silencio ( Jueves Santo)
¦Procesión del Pregón ( Viernes Santo)
¦Custodia del Sepulcro (Viernes Santo)
¦Procesión de la Soledad ( Viernes Santo)
¦Procesión del Santo Entierro ( Sábado Santo)
¦Procesión de las Palometas ( Domingo de Resurrección)

Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional el 7 de noviembre de 2005 y Fiesta de Interés Turístico de Aragón el 19 de diciembre de 2001.

ALCORISA

Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
Alcorisa
La Cuaresma marca la cuenta atrás, y calles y plazas visten sus tardes con el calor de redobles de tambor, el crepúsculo deja paso al estallido de emociones de la Semana Santa Alcorisana.

Ésta surge a mediados del siglo XVI, allá por el año 1550, del cual tenemos las primeras referencias sobre la Cofradía de la Sangre de Cristo, decana de la localidad y salvaguarda de la tradición que han mantenido sus cofrades, al igual que lo han hecho los Guardias Romanos, que con su silencio y su marcial estar han velado escrupulosamente desde antaño el Monumento al Santísimo. Éstos irrumpen en la iglesia cada Jueves Santo al finalizar los Santos Oficios, golpeando con sus lanzas en las mismas entrañas de la tierra, resultando uno de los momentos más sobrecogedores y emotivos. Desde este momento guardarán el templo hasta la Procesión del Santo Entierro. Las matracas (en sustitución de las campanas) llamarán desde lo alto de la Iglesia con su sonido de luto a todos los fieles a los diferentes actos y procesiones.

El momento culminante de los tambores y bombos se produce a las doce de la noche del Jueves Santo cuando, al Romper la Hora en la Plaza del Ayuntamiento, cientos de tambores y bombos comienzan a sonar al unísono provocando un estruendo tan estremecedor que parece que el mundo se vaya a venir abajo.

El Viernes Santo nace con el sonido continuado de redobles de la noche anterior, que marcan la pauta a seguir hasta que se decreta el silencio. Las túnicas moradas dejan paso al mosaico de colores y gentes que participan en el Drama de la Cruz en el Monte Calvario. Más de trescientas personas representarán con fidelidad los últimos días de la vida de Cristo ante el asombro de miles de visitantes que contemplarán apasionados la belleza de una representación gestada a los pies del Calvario, y que culminará en su cumbre cuando, crucificado por su propio destino, un hombre exhale su último suspiro.
Será en ese momento en que los tambores, bombos y penitentes, con sus correspondientes cofradías y pasos, vuelvan a las calles tiñendo de color morado sus bellos y acogedores rincones. Entonces su sonido será de duelo y recogimiento y todos ellos, con su solemnidad, sentimiento y religiosidad, acompañarán durante la Procesión del Santo Entierro al Cuerpo de Cristo que yace en su lecho. Los guardias romanos saldrán del Monumento para escoltar a la Santa Cama, como se ha hecho desde tiempo inmemorial, al igual que la figura del Longinos y su “Criadico”, que ejerce de lazarillo de quien perdió la vista por atravesar con su lanza el costado de Cristo.

Al final, con el silencio, todas las túnicas, galas e instrumentos volverán a los armarios y los pasos con sus imágenes reposarán en el Museo de la Semana Santa; el Calvario volverá a ser lugar de silencio, peregrinación y Vía Crucis; nuestros visitantes volverán a sus lugares de origen, pero los alcorisanos nos estaremos preparado para, al año siguiente, volver a reencontrarnos con nuestras tradiciones y nuestras esencias, porque en el horizonte de nuestro mañana siempre habrá un sitio para la Semana Santa.

Alcorisa pertenece a la Ruta del Tambor y Bombo y su Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional.

ANDORRA

Andorra
Andorra
Andorra
Andorra
Andorra
Andorra
Andorra
Andorra
En el ciclo festivo anual andorrano sobresale, con especial protagonismo, la celebración de la Semana Santa. Se trata de una manifestación singular y diferenciadora que cuenta con una gran participación y que se ha convertido en una de nuestras señas de identidad más representativas. En ella tienen cabida componentes de variada índole: religiosos, culturales, antropológicos, folclóricos… Son muchísimos los andorranos y las personas con alguna vinculación a la Villa que no faltan, año tras año, a una cita ineludible y largamente esperada. Son días plenos de emoción, de reencuentro con un espacio vital querido y con una tradición que se vive con la máxima expresión de sinceridad y compromiso.

No hay distinción de edades, ni de creencias, ni de status social: todos caben en ésta tradición donde lo esencial permanece inalterable de generación en generación. Precisamente, la tradición simboliza la identidad de un pueblo que conmemora sin reservas el pasado, confirma con convicción el presente y afirma esperanzadamente el futuro.

Andorra, abierta a todos los vientos, es un pueblo de encrucijadas y culturas de origen diverso. En ella los ecos de la jota se oyen desde San Macario hasta lo más profundo de sus vales. Durante los días de Semana Santa, se entrelazan esos sones con los atronadores y rítmicos redobles de tambores y bombos. Son éstos instrumentos de percusión, junto con todas las Cofradías y personas participantes, los auténticos protagonistas de ésta celebración.

Al acercarse los días de Pascua, una inquietud extraña es perceptible en las gentes de Andorra. En cada hogar, se vive con impaciencia toda la preparación ritual: flores, túnicas, hábitos de cofrades, capirotes, estandartes, cascos y lanzas, tambores, timbales y bombos adquieren vida propia y despiertan de su letargo. Todo está preparado; hasta el campo, participa en ésta ceremonia ofreciéndonos sus esencias primaverales desprendidas del romero, del espliego, del tomillo, de las pinceladas blancas de las almendreras, de los verdes destellos de los milenarios olivos.
Nuestra Semana Santa marca diferencias por la riqueza y suntuosidad de los pasos procesionales y por el ingente número de personas participantes. En cada esquina, en cada balcón engalanado, a lo largo de los recorridos procesionales, una gran cantidad de espectadores respetuosos contienen la emoción admirando la belleza y variedad de las imágenes de las Cofradías, el interminable desfile de tambores y bombos, el paso marcial y cadencioso de la Banda de Penitentes (soldados romanos) y las dulces y tristes melodías de las marchas interpretadas por la Banda de Música.

La Semana Santa andorrana esconde en su interior una metáfora muy cercana al diario avatar humano : la injusticia, la pérdida de lo que amamos, la muerte, el odio, el dolor y ante todo eso pregona, la irrenunciable esperanza en la renovación total y en el futuro.

Aparición de las cofradías andorranas

Las Cofradías aparecen en la Edad Media, generalizándose a partir del siglo XV y alcanzando su máximo apogeo en el siglo XVIII. Son básicamente dos los tipos de Cofradías: las religiosas y las profesionales. De ambas, sólo las primeras tuvieron vinculación con la Semana Santa.

En Andorra las primeras Cofradías relacionadas con la Semana Santa surgen a mediados del siglo XVII; posiblemente ya se realizaban procesiones, puesto que, aunque los datos registrados más antiguos son de 1705, es indudable que dichos actos se celebraban ya unos cuantos años antes.

Son dos las procesiones conocidas de aquella época:

La del amanecer del Domingo de Pascua de Resurrección (en la que probablemente participase la Cofradía de La Minerva)

La del Vía Crucis al monte Calvario de Andorra (actual ermita de San Macario) que se celebraba el Domingo de Pasión. En ella participaba, casi con total seguridad, la Cofradía de La Sangre de Cristo

Cuadro de las CofradÍas Andorranas del siglo XVII

1656
Virgen
San Julián (patrono de Andorra)
Minerva (bajo advocación del Stmo. Sacramento)
Santo Misterio
Nombre de Jesús
Virgen del Rosario

1657
Nuestra Señora
San Julián
Purísima Concepción de María Santísima
Nombre de Jesús
Rosario de la Virgen
Santo Misterio
San Roque
Sangre de Cristo

CALANDA

Calanda
Calanda
Calanda
Calanda
Calanda
Calanda
Calanda
Calanda
El 15 de Mayo de 1.595 fue bendecido el primer calvario de la población, por este motivo se organizó una procesión desde la parroquia hasta el cerro de Santa Bárbara portando 3 grandes cruces de madera. Tras la expulsión de los moriscos, tuvo lugar el conocido “Milagro de Calanda” a través del cual le fue restituida una pierna a Miguel Juan Pellicer Blasco por la Virgen del Pilar. Este acontecimiento motivo el regalo de una armadura completa de manos de Felipe IV y que se ha convertido en el personaje de Longinos en las procesiones calandinas. El uso del tambor como instrumento, se remonta a 1.127 cuando fue usado para avisar de las invasiones árabes, y Mosén Vicente Allanegui sacerdote de Calanda, reseña en su manuscrito “Historia de Calanda” que la tradición del toque de tambor ya existía en 1.856. Fue este sacerdote quien organizó muchos de los ritos y celebraciones que perviven hoy en día, fundó la Cofradía de “La Dolorosa” y compuso la célebre “Marcha Palillera”.

Al principio sólo se tocaba en la procesión del pregón, después se amplió a la del entierro para acabar permitiendo el toque desde mediodía. Los tambores (sin bombos al principio) se distribuian en dos largas filas. La cofradía de las esclavas se fundó en 1.897 y se compone de chicas jóvenes vestridas de riguroso luto con el escapulario de la Virgen de los Dolores. Se encargaban de organizar y repartir los personajes de las procesiones. El Miércoles de Ceniza, al atardecer, las cofradías se reunen en un lugar pactado para comenzar los ensayos de los toques. El Jueves Santo, se celebra la Cena del Señor donde acude la cofradía del Santísimo portando hachas encendidas y posteriormente se lleva a cabo el lavatorio de pies. El Viernes Santo a mediodia se rompe la hora, luego se distribuyen por las calles de la población, para reagruparse más tarde ceca del templo del Pilar.

HIJAR

Híjar
Híjar
Híjar
Híjar
Híjar
Híjar
Híjar
Híjar
En 1.519 Luís Fernández de Híjar, encargó a los Franciscanos la organización de la Semana Santa para que esta dejase de ser una reunión anárquica y convertirla en una celebración cristiana. Los Franciscanos suprimieron todos los elementos ruidosos exepto los tambores, que se debía de tocar con túnica negra con capucha que cubriese la cabeza. Esta organización se mantuvo hasta 1.834 en que se formó la Venerable Orden Tercera de S. Francisco y se encargó de la organización. En 1.936 con la Guerra Civil se destruyó la mayor parte de la imagineria de la Semana Santa y se suprimieron las celebraciones. Al finalizar, poco a poco se fue recuperando la tradición y con la ayuda del grupo artístico todo volvió a la normalidad. A partir de 1.965 se empezaron a celebrar los concursos de tambores y bombos.

La tradición hijarana que marca la diferencia con respecto al resto de lugares en donde se toca el tambor, es sin duda alguna el momento de Romper la Hora. La tradición que se remonta al siglo XVI en el que los antiguos hijaranos rompían la hora en el cabezo de la cruz. La plaza porticada que acoge dicho acontecimiento. El momento mágico de la media noche, con la luna llena sobre el cielo hijarano. Miles de túnicas negras, portando tambores y bombos. Todos estos elementos se conjuran en un instante único e irrepetible, de tensión contenida, de atávico misticismo, que hacen de ese momento una experiencia casi mística.

LA PUEBLA DE HÍJAR

La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
La Puebla de Híjar
El origen de la Semana Santa en La Puebla de Híjar, se inicia en el último tercio del Siglo XIII, y los primeros documentos relativos al municipio datan de principios del Siglo XIV. La historia del municipio está muy ligada a la llegada del ferrocarril, cuya concesión se produjo el 27 de Octubre de 1.879. El 23 de Octubre de 1.882, S.M. El Rey D. Alfonso XII inauguró la obra de la línea Val de Zafán. La tradición del toque de tambores y bombos en Semana Santa se celebra desde hace aproximadamente 300 años aun que hay documentos del Siglo XVI en los que consta que, ya en el monte Calvario tenian lugar celebraciones y actos relacionados con la Semana Santa.

En la Puebla de Hijar se Rompe la Hora enla medianoche del Jueves al viernes Santo, es tradición que viene de antaño Romper la Hora sin túnica, que sólo aparecerá en las primeras procesiones al salir el sol.

SAMPER DE CALANDA

Samper de Calanda
Samper de Calanda
Samper de Calanda-@Javier Belver-
Samper de Calanda
Samper de Calanda
Samper de Calanda-@Javier Belver-
Samper de Calanda-@Javier Belver-
Samper de Calanda-@Javier Belver-
En Samper las imágenes de la Iglesia se cubrian de paños morados en señal de duelo y las campanas dejaban de sonar para dar paso a las matracas. En cabeza de ellas la de la Iglesia, enorme rueda amartillada que repiquetea ceremoniosa.

Las “manolas” de luto riguroso y tocado de teja, acompañan a la Virgen Dolorosa portando una vela en su camino procesional siguiendo al hijo, Jesús Nazareno, que llevado a hombros por nueve mozos solteros, camina al ritmo ceremonioso de la Banda de Alabarderos.

El Fin de semana anterior a Domingo de Ramos, los Alabarderos acuden a la iglesia acompañados de algunos voluntarios, hay que levantar el “Mormento”, representación del templo donde desde el Jueves Santo hasta Domingo de Pascua residirá Nuestro señor.

Domingo de Ramos, en la Plaza de la Villa tiene lugar el encuentro de la Dolorosa y su Hijo, a ritmo de marcha real las dos imágenes se encuentran, es el momento álgido de “El encuentro” luego caminarán al unísono hasta la Iglesia.

El Jueves Santo por la tarde tras trasladar a Nº Señor al “Mormento”, se inicia el sorteo de Guardias, las guardias a cargo de los Alabarderos, son relevadas por El General, “un golpe” la nueva guardia se acerca, “otro golpe” el relevo, “dos nuevos golpes” marcan el regreso y salida de la guardia antigua. Así hasta cerca de media noche, entonces toda la banda aparece en formación, el General levanta la última guardia, hay que partir a Romper la Hora en la Plaza del Ayuntamiento. Son las 00 horas de Viernes Santo, la banda ha tocado “La Diana”, se ha hecho el silencio, desde el Balcón del Ayuntamiento, suena una corneta, se ha roto la Hora, cientos de tambores y bombos no dejarán de sonar hasta el Sábado por la tarde.

El Viernes Santo, por la tarde tiene lugar el acto del “Abajamiento” con el Cristo de la Cama, recuperado dl olvido, este auto sacramental abre las puertas a la procesión del Santo Entierro.

En el año 2.000 se recuperó el acto del Descendimeinto o “Abajamiento”, auto sacramental que recrea la muerte de Jesucristro en la cruz, empleando la figura del Cristo de la Cama, que es articulado y único.

UREA DE GAEN

Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
Urrea de Gaen
A pesar de no saber a ciencia cierta el origen de la Semana Santa en Urrea de Gaén, pues no se tiene documento alguno, sí es cierto que, tal y como nos ha llegado hasta nuestros días la tradición, podríamos asegurar que el origen está en la Orden Franciscana, que promovió la creación de los calvarios para la práctica del Vía Crucis. La construcción del Calvario de Urrea de Gaén se realizó a finales del siglo XIX, y se tiene documentado que, alrededor del año 1885, algunos vecinos del pueblo comenzaron a tocar el tambor en Semana Santa.

La Semana Santa urreana ha ido evolucionando a lo largo de la historia hasta la que conocemos actualmente. A lo largo del siglo XX podemos distinguir dos etapas, que tienen su punto de separación en la guerra civil española:

Primera Etapa (1885-1936): A principios de siglo, las celebraciones eran austeras y con poca participación los tambores. Hay constancia de que ya se “rompía la hora”, aunque no era a las doce de la noche, sino a las dos de la madrugada del Viernes Santo en la plaza de la Muela. También se hacía procesión de “los despertadores” a las cuatro de la mañana y “El Santo Entierro” al atardecer. Posteriormente, en los años veinte, aparecieron los “alabarderos” (soldados romanos), que hacían guardias en el Monumento.

Segunda Etapa (de 1936 hasta nuestros días): Con los sucesos de 1936, desapareció la agrupación de los “alabarderos”, recuperándose en 1952. En el año 1976, se formó un grupo de cornetas, que pasaron a formar parte de dicha agrupación junto con los lanceros y sus tambores. También las Imágenes, peanas y Monumentos se destruyeron durante la guerra civil, por lo que se han ido reponiendo de forma progresiva hasta llegar a las siete peanas que forman parte, hoy en día, de las procesiones de la Semana Santa urreana. Al finalizar la guerra civil, se generalizó el uso del pañuelo blanco al cuello (en sustitución de la camisa blanca), y se pasó a llevar el tercerol al hombro en lugar de llevarlo en la cabeza.

En los años setenta (al igual que en muchos otros ámbitos sociales) se incorporaron las mujeres tocando el tambor y el bombo en las procesiones. Cabe destacar que la participación femenina en las actuales procesiones de Urrea de Gaén alcanza una proporción similar a la masculina.

En la actualidad, en cada procesión participan unos 350 tambores y unos 180 bombos, cifra muy importante para una localidad cuya población está entorno a los 600 habitantes.

Organización de las procesiones: La procesión va encabezada por un estandarte que porta uno de los franciscanos. A continuación, le siguen tres filas(dos de tambores y la central de bombos) todos con túnica negra.

Siguiendo a los tamborileros van las peanas, siguiendo el orden cronológico de la pasión y muerte de Cristo. Acompañan a las peanas los hermanos y hermanas de la Venerable Orden Tercera de San Francisco y las Esclavas de La Virgen, además de chicas vestidas de Hebreas, Samaritana, Verónica y Las Tres Marías. Cerrando las procesiones, siempre va el grupo de alabarderos con su banda de tambores y cornetas.

El Santo Entierro es una de las procesiones más importantes, donde se mezcla el sentimiento de respeto cristiano por la muerte de Jesús, con el redoblar de los tambores y bombos por las calles estrechas y serpedeantes de la localidad.

Vestimenta: La indumentaria de los tamborileros de Urrea de Gaén consta de una túnica negra, tercerol al hombro del mismo color y un pañuelo blanco al cuello, que es la característica que más lo diferencia respecto a los de otras localidades.

Tradiciones: Cabe destacar que en las procesiones de 2005 se recupera la tradición de “los despertadores”. En la procesión de “La Oración del Huerto” que se celebra el Viernes Santo a las 00,30h, los cantos de “los rosarieros” de la localidad acompañarán a los redobles de los tambores por las calles de Urrea.

Si hay que destacar una característica de la Semana Santa de Urrea de Gaén, es su familiaridad. Nuestra Semana Santa se destaca porque en ella se involucra todo el pueblo, ya sea con los tambores, llevando peanas o acompañando en la procesión. La tranquilidad de sus calles el resto del año, se rompe el Jueves Santo a las doce de la noche, dando paso al redoble casi continuo que concluye el Sábado Santo a las ocho de la tarde. Durante esas horas, el pueblo entero se transforma y acoge a decenas de urreanos, ausentes el resto del año, que vuelven año tras año a vivir en primera persona la magia y el encanto de la Semana Santa urreana.
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